
Hay una pregunta especialmente importante cuando hablamos de inteligencia artificial y apoyo emocional: después de una conversación, ¿la persona siente que está mejor que cuando empezó?
Hasta ahora, gran parte del debate alrededor de la inteligencia artificial aplicada al bienestar emocional se ha centrado en lo que estos sistemas podrían hacer. En TerapIA queríamos observar algo más concreto: qué estaba ocurriendo realmente en las conversaciones de los usuarios con Pía.
Por eso, un nuevo preprint elaborado por Alejandro Vaca Serrano, Alberto Vaca Escribano y J. M. González de Echávarri analiza el cambio emocional autoinformado antes y después de conversaciones reales mantenidas con Pía.
El estudio, titulado Self-reported emotional change in conversations with an emotional support assistant: an observational analysis in TerapIA, analiza 1.935 conversaciones de 909 personas.
Y los resultados muestran un patrón claro: por lo general, las personas reportaron sentirse mejor al terminar la conversación que al comenzarla.
Sugerencia de imagen 1: portada limpia en tonos azul claro y verde agua, con Pía en el centro y una representación visual sutil de una conversación. Sin demasiado texto.
¿Cómo se midió el cambio emocional?
Antes y después de una conversación, los usuarios pueden indicar voluntariamente cómo se sienten mediante una escala continua de 0 a 1, donde los valores más altos representan un mejor estado emocional autoinformado.
Para evitar que una interacción mínima distorsionara los resultados, el análisis principal incluyó únicamente conversaciones que cumplían tres condiciones: que existiera una valoración emocional al principio y al final, que el usuario hubiera movido realmente el indicador de su posición predeterminada y que la conversación tuviera al menos diez mensajes del usuario.
Es importante entender qué mide esto. No se trata de un diagnóstico ni de una escala clínica validada. Es una medida subjetiva y momentánea: cómo dice sentirse una persona antes de conversar y cómo dice sentirse después. Los propios autores hacen explícita esta diferencia.
Y precisamente por eso la pregunta que responde el estudio es muy concreta: cuando una persona termina de hablar con Pía, ¿reporta sentirse emocionalmente mejor que cuando empezó?
El 63,4 % de las conversaciones terminó con una mejora emocional autoinformada
En las 1.935 conversaciones analizadas, la puntuación emocional media pasó de 0,419 antes de conversar a 0,558 después.
Esto supone un cambio medio de +0,138 puntos en una escala de 0 a 1. Además:
el 63,4 % de las conversaciones mostró una mejora, el 22 % terminó con una puntuación inferior y el 14,6 % no mostró cambios. La diferencia observada fue estadísticamente significativa (p < 0,001).
Como resume el propio paper:
“63% of conversations end better than they started.”
Es un resultado relevante porque no analiza respuestas hipotéticas de Pía ni conversaciones diseñadas específicamente para una evaluación. El estudio parte de conversaciones reales mantenidas dentro de TerapIA y de cómo los propios usuarios reportaron sentirse.
Sugerencia de imagen 2: utilizar directamente o adaptar visualmente la Figura 1 de la página 5 del paper, que muestra la distribución del cambio emocional y destaca el cambio medio de aproximadamente +0,14 y el 63 % de conversaciones que terminan mejor de lo que empiezan.
Cuanto más se desarrolla la conversación, más claro aparece el cambio
Uno de los resultados más interesantes aparece al observar la duración de las conversaciones.
En interacciones de entre uno y cinco mensajes, prácticamente no se observa cambio: la variación media es de −0,007.
Pero el patrón cambia a medida que la conversación se desarrolla:
| Mensajes del usuario | Cambio emocional medio | Conversaciones que mejoran |
|---|---|---|
| 1–5 | −0,007 | 44,4 % |
| 6–10 | +0,076 | 50,2 % |
| 11–15 | +0,134 | 60,3 % |
| 16–20 | +0,120 | 59,9 % |
| 21 o más | +0,145 | 65,2 % |
A partir de las conversaciones con suficiente desarrollo, el cambio se mantiene aproximadamente entre +0,12 y +0,15, y la asociación entre duración y mejora emocional resulta estadísticamente significativa.
Esto no demuestra que hablar más tiempo cause necesariamente una mayor mejora —las personas deciden cuánto quieren conversar—, pero sí muestra una asociación: el cambio emocional positivo aparece con mayor claridad cuando existe una conversación sostenida. Los propios investigadores señalan que la motivación o la manera en que cada persona utiliza la aplicación también podrían influir.
Sugerencia de imagen 3: usar la Figura 2 de la página 7, porque permite visualizar muy fácilmente cómo el cambio pasa de prácticamente cero en conversaciones muy cortas a valores positivos en conversaciones más desarrolladas.
Y hay otro resultado especialmente interesante: qué ocurre cuando las personas vuelven
El análisis no se quedó únicamente en comparar el principio y el final de una conversación.
Los investigadores también estudiaron a las personas que habían mantenido varias conversaciones elegibles con Pía.
Entre quienes registraron al menos tres conversaciones, el estado emocional al final de la última conversación se encontraba, de media, +0,195 puntos por encima del estado registrado al comienzo de la primera. En este grupo, el 70,2 % mostró una evolución positiva.
Entre las personas con cinco o más conversaciones, el cambio medio alcanzó +0,222 puntos.
Pero quizá lo más interesante aparece cuando se observa cómo empieza cada nueva conversación.
Las personas con al menos tres conversaciones comenzaron la última con una puntuación media 0,088 puntos superior a aquella con la que habían comenzado la primera. El análisis estadístico dentro de cada usuario también encontró que la puntuación inicial aumentaba a medida que se acumulaban conversaciones.
El gráfico de la página 9 lo resume de una forma especialmente sencilla:
“Every conversation ends better than it starts, and the next conversation starts a little better than the previous one.”
Es decir, dentro del grupo de usuarios que regresaron y completaron las mediciones necesarias para entrar en este análisis, aparecen dos movimientos simultáneos: las conversaciones tienden a terminar por encima de donde empiezan y, con el paso de las conversaciones, el punto de partida también tiende a subir.
Sugerencia de imagen 4: aquí usaría directamente la Figura 4 de la página 9 del paper. Es probablemente la gráfica más potente para comunicar el resultado longitudinal porque muestra las dos líneas —inicio y final— avanzando a través de las conversaciones.
¿Significa esto que Pía ha demostrado eficacia clínica?
No. Y esta diferencia es fundamental.
El propio estudio lo deja claro desde el abstract:
“We do not infer causality, and we do not claim equivalence with a clinical outcome.”
Se trata de un estudio observacional, no de un ensayo clínico aleatorizado. No existe un grupo de control que permita saber qué habría ocurrido con esas mismas personas si no hubieran hablado con Pía.
Además, la valoración emocional es voluntaria, se basa en el autoinforme y no constituye una escala clínica validada. Por ello, un cambio de 0,14 en esta escala no puede traducirse, por ejemplo, en una reducción determinada de ansiedad, depresión o síntomas clínicos.
También existe un fenómeno estadístico conocido como regresión a la media: quienes empiezan con puntuaciones especialmente bajas tienen más margen para mejorar que quienes comienzan sintiéndose ya relativamente bien. El estudio analiza explícitamente este fenómeno y encuentra que la mejora media continúa siendo positiva en los tres niveles iniciales estudiados, aunque es mucho mayor entre quienes comienzan peor.
Por eso, la conclusión responsable no es que Pía “cure”, que sustituya una intervención psicológica o que el estudio demuestre causalidad.
La conclusión es más precisa y, precisamente por ello, importante.
Lo que sí podemos decir
En conversaciones con suficiente desarrollo, los usuarios que registraron su estado emocional antes y después reportaron, de media, sentirse mejor al terminar.
Ese patrón aparece en una muestra de 1.935 conversaciones, aumenta con la duración del diálogo y también puede observarse a través de conversaciones sucesivas entre las personas que regresan y completan las mediciones.
Como concluyen los investigadores:
“People say they feel better when they finish than when they started.”
No es una demostración de eficacia clínica y el estudio no pretende presentarlo como tal. Es evidencia observacional obtenida del uso real de TerapIA que documenta una asociación robusta entre mantener una conversación suficientemente desarrollada con Pía y terminarla reportando un mejor estado emocional.
Para nosotros, supone también algo importante: poder empezar a medir con datos aquello para lo que Pía fue creada —acompañar a las personas cuando necesitan hablar—, reconociendo al mismo tiempo con claridad qué pueden y qué no pueden demostrar esos datos.
Seguimos investigando
Este trabajo abre nuevas preguntas.
Los propios autores plantean como siguiente paso contrastar estas observaciones con instrumentos clínicos validados y mediciones repetidas dentro de la aplicación, lo que permitiría estudiar con mayor profundidad la evolución emocional de los usuarios.
Pía no está diseñada para sustituir a un psicólogo ni TerapIA pretende presentar una conversación con inteligencia artificial como equivalente a una intervención clínica.
Pero cuando necesitas ordenar lo que tienes en la cabeza, expresar cómo te sientes o simplemente encontrar un espacio para hablar, Pía está disponible para acompañarte.
Y ahora empezamos a tener datos que nos permiten estudiar, con mucha más precisión, qué ocurre emocionalmente durante esas conversaciones.
Habla con Pía en TerapIA.
Más allá de una conversación: herramientas para entender cómo te sientes
Hablar con Pía es solo una de las formas de utilizar TerapIA como espacio de apoyo emocional. El chat de apoyo emocional permite conversar cuando necesitas expresar lo que te pasa, mientras que herramientas como el diario emocional pueden ayudarte a registrar emociones y observar cómo evolucionan con el tiempo. También puedes utilizar los tests de autoconocimiento para explorar distintos aspectos de tu bienestar y conocerte un poco mejor. Todo forma parte de una misma idea: ofrecer recursos para acompañarte, ayudarte a poner en palabras lo que sientes y entender mejor tus propios patrones, sin sustituir la atención de un profesional de la salud mental cuando esta sea necesaria.
Además, en este artículo concreto podemos enlazar de forma muy natural la página de terapia con IA cuando explicamos qué es Pía, y Pía vs. ChatGPT en la parte donde hablamos de la diferencia entre un asistente especializado en apoyo emocional y los modelos de propósito general. Eso nos da internal linking sin llenar un único párrafo de enlaces.
Referencia principal
Vaca Serrano, A., Vaca Escribano, A., & González de Echávarri, J. M. (2026). Self-reported emotional change in conversations with an emotional support assistant: an observational analysis in TerapIA. PsyArXiv, preprint, 12 September 2026.
Leer el preprint completo en PsyArXiv
Nota de transparencia: los autores declaran estar afiliados a LenguajeNatural.AI, desarrolladora de TerapIA y Pía, y haber participado en el diseño, análisis y redacción del trabajo.